El Halloween americanizado que conocemos y celebramos hoy en día, se originó en las fronteras celtas de Gran Bretaña, pero con el tiempo se fue adaptando a las tradiciones cristianas, a los acuerdos entre los inmigrantes y el deseo insaciable por comer dulces.

Lo cierto es que la festividad está en disputa. Algunos creen que proviene del festival celta pagano de Samhain, que significa Summer’s End, que celebra el final de la temporada de cosecha. Los nativos pensaban que los muros entre nuestro mundo y el inframundo se volvían delgados, lo que permitía que los espíritus pasaran y dañarán sus cultivos, para apaciguar la visita les colocaban comida y bebidas en la mesa, y encendían hogueras para alejar las malas vibras.

Mientras que la tradición de pedir dulces, surgió en el siglo XVI en Irlanda, Escocia y Gales, donde la gente iba de puerta en puerta disfrazada pidiendo comida a cambio de una canción o poema. Muchos de ellos se vestían como muertos y se llegó a entender que era su manera de protegerse de los espíritus al hacerse pasar por ellos.

Ahora bien, la frase trick or treat fue utilizada por primera vez en Estados Unidos en 1927, con las tradiciones traídas por los inmigrantes a Estados Unidos. Después de que en la Segunda Guerra
Mundial se controlaban las raciones de azúcar, Halloween se convirtió en una fiesta que giró en torno a los niños para que vagaran libremente.